Uruguayo tras la imagen del vaquero
"Un gaucho es el terreno que pisa", afirma el fotógrafo uruguayo Luis Fabini, quien recorre las tres Américas fotografiando vaqueros montados de todo el Nuevo Mundo.
Durante ocho años, el fotógrafo uruguayo Luis Fabini recorrió América desde el remoto Canadá hasta los confines meridionales de la Patagonia, persiguiendo la elaboración de un ambicioso fotorreportaje. Se trata de documentar las múltiples variantes de un tipo de hombre que marcó a fuego la historia del continente, y que hoy se encuentra en vías de extinción: el vaquero.
"Lo que tienen en común son el caballo y la montura, que vino a través de los españoles en la conquista y son de la misma época", indica Luis Fabini en reporta a la cadena británica BBC. Durante su extenso periplo, Fabini fotografió a los gauchos de Uruguay, Argentina y el sur de Brasil, los charros de México y los míticos cowboys de EE.UU, así como otras variantes de trabajadores montadas menos conocidas entre nosotros, como los huasos chilenos, los vaqueiros que habitan una zona árida del nordeste de Brasil, los pantaneiros del mismo país, los chalanes o qorilazos de Perú, los chagras de Ecuador y los llaneros de Colombia y Venezuela.
"Al inicio del proyecto me encontré con un gaucho y le pregunte: '¿qué es un gaucho?' Y el tipo me contestó: un gaucho es el terrón que pisa". Esa frase ilustró al artista acerca de los elementos comunes entre todos los vaqueros del continente, y también acerca de sus muchas diferencias.
"No es lo mismo el vaquero que se encuentra en un terreno selvático que uno que está en un lugar árido en Chile o en una pradera de pasto en el norte de Uruguay. Los diferencian la música que escuchan, la forma de vestir, el lenguaje, las herramientas, las tradiciones, las formas de vida", explica Fabini.
Sin embargo, a pesar de las diferencias anotadas arribas, los jinetes americanos comparten "una misma forma de mirar el mundo desde la altura hacia el horizonte. Son un tipo de hombre que tiene en su sangre la independencia que le da el caballo, lo que lo diferencia del campesino y el paisano, que se establece o desarrolla en un lugar. Los vaqueros se van trasladando, pasan unos meses en una hacienda, una estancia o un rancho y se trasladan a otro lado", agrega.
En cuanto a la naturaleza de su propio trabajo, que aún se encuentra inconcluso, Fabini entiende que " la mía es una fotografía documental, aunque trato de no clasificarla. Es verdad que intento documentar un tipo de vida que se está extinguiendo rápidamente; eso tiene que quedar registrado".
Si bien el futuro de los vaqueros se presenta difícil debido a numerosos cambios sociales y en los modos de producción, su destino no será igual en todas partes. Por ello, quizá puedan seguir paseando su montada silueta por unos cuantos años más.
"En algunos lugares seguirá habiendo y en otros no", opina el artista, quien ha aprendido que "el hombre de caballo está acostumbrado a adaptarse a los cambios rápidamente. Si hay nieve se adapta, si hay terremotos también se adapta". Sin embargo, es conciente de que "es cierto que se extinguen las zonas salvajes donde trabajan y, en muchos países, las grandes extensiones de ganado. Esto está cambiando la forma de vida".

Comments